PROBEPI reúne a egresados para dar a conocer sus contribuciones académicas y sociales

PROBEPI reúne a egresados para dar a conocer sus contribuciones académicas y sociales

  • El “Foro de egresados del PROBEPI. Aportes, conocimientos y visiones indígenas” contará con la participación de 24 egresados
  • El objetivo del PROBEPI es promover el desarrollo individual y colectivo de los pueblos originarios de México, a través de la formación de investigadores y profesionales de alto nivel académico

Ciudad de México, 17 octubre 2019. Como parte del seguimiento a los egresados del Programa de Becas de Posgrado para Indígenas (PROBEPI), el 17 y 18 de octubre se llevará a cabo el “Foro de egresados del PROBEPI. Aportes, conocimientos y visiones indígenas”, en el Patio Quinta Margarita del Museo Nacional de Culturas Populares.

Contemplando los vastos conocimientos de las y los egresados, derivados de su adscripción étnica, su formación académica y su profesionalización laboral, este evento pretende visibilizar su trabajo en espacios académicos y profesionales en torno a temas que contribuyan al análisis del contexto social y político de nuestro país.

Durante los dos días se realizarán cuatro mesas y dos conversatorios con 24 egresados. Los principales temas a abordar son: Lengua y educación; Diversidad, migración y género; Derechos humanos; Territorios y biodiversidad; Relevancia de realizar estudios en el extranjero, así como los Dilemas entre academia y profesionalización.

En el evento inaugural, María Antonieta Gallart, coordinadora de PROBEPI, mencionó que el foro pretende posicionar a los egresados como actores destacados en el espacio académico y profesional en temas relevantes con tres características esenciales: una adscripción a alguna comunidad indígena, una formación profesional y un compromiso social.

Asimismo, Fernando Salmerón Castro, director general del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), mencionó que el propósito de este evento no sólo es reunir a los egresados sino compartir los temas que han trabajado con las personas que no son parte del PROBEPI.

“Los temas que tocan en el evento son clave y fundamentales para lo que el PROBEPI busca como programa dirigido a estudiantes de origen indígena, y su compromiso con sus comunidades de ver por ellas desde el lugar donde estén”.

Cabe destacar que el PROBEPI está a dirigido a mujeres y hombres indígenas mexicanos interesados en realizar posgrados en instituciones de educación superior de alto nivel académico en México.

Su objetivo es promover el desarrollo individual y colectivo de los pueblos originarios de México, para coadyuvar a la equidad y contribuir al desarrollo local, regional y nacional, ayudar a reducir las desventajas originadas por la marginación, la desigualdad educativa así como la discriminación, favoreciendo el ejercicio del derecho a la educación de los pueblos indígenas.

De acuerdo con la Encuesta Intercensal de 2015, del INEGI, la población nacional de 15 años y más que había cursado al menos un año de estudios superiores fue del 18.6 %, mientras que en el caso de la población indígena representó el 7.2%, por lo que el PROBEPI busca reconocer en las trayectorias y orígenes el valor de la diversidad cultural de nuestro país.

La mayoría de los solicitantes provienen de estados como: Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Guerrero; las edades de mayor proporción son de entre 24 y 34 años.

De 2012 a 2019 el PROBEPI ha tenido 114 becarios; 84 son egresados, es decir, concluyeron sus estudios de posgrado, de ellos 72 están titulados. El Programa tiene 86% de efectividad de titulación.

El 45% de los becarios estudiaron en universidades nacionales como la UNAM, UIA, CIESAS, UAM y CIDE y el 55% restante en instituciones de países como Costa Rica, Chile, Ecuador y España.

El programa cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y es operado por el CIESAS.

Cabe señalar que en la inauguración estuvo presente Lluvia Sepúlveda, directora del Museo Nacional de Culturas Populares, espacio cultural sede del “Foro de egresados del PROBEPI. Aportes, conocimientos y visiones indígenas”.

In Combat: The Life of Lombardo Toledano

In Combat: The Life of Lombardo Toledano

“La vida de Vicente Lombardo Toledano es una ventana a la historia del Siglo XX”, así lo menciona Daniela Spencer en su libro In Combat: The Life of Lombardo Toledano, una biografía de este personaje histórico, protagonista de la izquierda en el país e impulsor del proyecto nacionalista en México.

A lo largo de las páginas que conforman este texto, Daniela Spenser narra los inicios de Vicente Lombardo en su carrera, de su impulso al sindicalismo e incluso de su vida personal. Hay que destacar que una de las aportaciones de este libro es la documentación de la intensa conexión internacional del político y marxista durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Leer In Combat: The Life of Lombardo Toledano sin duda es adentrarte a la complejidad del México posrevolucionario, ¿quieres leerlo?

Adquiere la publicación digital, editada por Brill, en: https://brill.com/view/serial/HM

El derecho a la igualdad de género

El derecho a la igualdad de género

En 1948, la onu emitió la Declaración Universal de los Derechos Humanos —por primera vez “universal” y también por primera vez “humanos”, no del hombre— que en su artículo 2º proscribía cualquier forma de discriminación basada, entre otros motivos, en el sexo. Sin embargo, los primeros estu­dios —muchos de ellos, antropológicos— en torno a la condición de las ­mujeres alrededor del mundo hacen patente su necesidad de especificidad. Años ­después, en 1975, la onu organizó la Primera Conferencia Mundial sobre la ­Mujer, que se celebró en la Ciudad de México; como resultado de esta primera Conferencia, en 1979 se firmó la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (cedaw, por sus siglas en inglés), que es el primer instrumento que reconoce la particular situación de desigualdad de las mujeres. En 1995, durante la Cuarta Conferencia de ­Naciones Unidas sobre la Mujer, se firmó la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing; plataforma que, más de veinte años después, aún funge como guía internacional para lograr la igualdad de iure y de facto de las mujeres.

En 1994, frente a las condiciones particulares en que viven las mujeres latinoamericanas, se aprobó la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará. Ésta trascendió la discusión de la discriminación contra las mujeres, al lograr categorizar los distintos tipos de violencia que experimentan mujeres y niñas a lo largo de su vida. La Convención influyó de manera consistente en las transformaciones legislativas de los países latinoamericanos. El reconocimiento del “Acceso de las mujeres a una vida libre de violencia”, como un derecho fundamental, inspiró la creación de leyes (de segunda generación) que sancionan la violencia ­contra las mujeres y cuyo bien jurídico protegido es su vida (a diferencia de sus predecesoras, que sólo protegían el bienestar familiar). Esta influencia puede observarse en México con la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007).

Los cuestionamientos sobre las necesidades específicas de las mujeres y las críticas de las estrategias internacionales de transversalización del género se han sustentado, desde un principio, en el trabajo de las pioneras de la antropología feminista. A partir del contracongreso que organizaron activistas y académicas feministas, paralelamente a la Primera Conferen­cia Mundial sobre la Mujer en 1975, hasta el trabajo etnográfico actual con sujetos no binarios, o mujeres que viven la interseccionalidad en sus ­cuerpos, la teoría y práctica de los derechos humanos están en deuda con la antropología; más específicamente, con la etnografía feminista.

Si el punto de vista con el que se observa la realidad social enfoca direc­ta­mente las relaciones de género, las preguntas específicas generan respues­tas que no siempre son visibles en una primera mirada, panorámica o ­incluso superficial. Por tanto, si las mujeres se habían ocultado en las ciencias sociales, la investigación antropológica —desde el trabajo pionero de ­Margaret Mead— les ha dado voz a las protagonistas de una historia de rechazos y olvidos, que en el mejor de los casos derivan en abandono y en el peor, en violencia.

Más que la igualdad de género, el trabajo antropológico nos permitió percibir múltiples desigualdades. Sin duda, en cualquier comunidad —de hecho, en cualquier país, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud)— las mujeres tienen un acceso limitado a sus derechos, tanto civiles como políticos, sociales, económicos o culturales. Esta forma persistente de desigualdad se articula con otros factores de discriminación, particularmente relevantes para entender los contenidos y alcances de los derechos humanos. Es frecuente utilizar la tríada raza/etnia, género y clase social para explicar relaciones inequitativas; en la actualidad, es posible agregar otros elementos importantes: la edad o generación, el monolingüismo, el estatuto migratorio, por citar sólo algu­nos ejemplos. La visión de conjunto revela una gama de desigualdades que pone en tela de juicio el principio de igualdad que da sustento a los de­rechos humanos. Las voces de las mujeres transmiten una arraigada sensación de injusticia que en sí misma cuestiona la universalidad de las ­prerrogativas fundamentales. La investigación final arroja como resultado una especie de poliedro cuyas aristas son precisamente mecanismos de ­discriminación.

 

Hiroko Asakura

Profesora Investigadora del CIESAS

Investigadora mexicana: ”A las mujeres se les limita su libertad, se infringe violencia a sus cuerpos”

Investigadora mexicana: ”A las mujeres se les limita su libertad, se infringe violencia a sus cuerpos”

  • Dolores Figueroa visitó la Universidad de Costa Rica para analizar el papel de las mujeres indígenas nicaragüenses a lo largo de los últimos 40 años de revolución

La investigadora mexicana Dolores Figueroa ha investigado profundamente las culturas indígenas de la costa caribe de Nicaragua, con un especial énfasis en las problemáticas que afectan a las mujeres indígenas de esta área.

La socióloga retrata en sus trabajos la violencia que sufren constantemente los pueblos indígenas, quienes han sido desplazados de sus tierras históricamente como resultado del contexto de crisis política que enfrenta su país.

Según Figueroa los pueblos indígenas han resentido no sólo el abandono que sufren por parte de los gobiernos, sino también las mentiras de jerarcas actuales para mantenerse en el poder mientras pagan el precio los pueblos autóctonos.

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La académica visitó la Universidad de Costa Rica (UCR) con motivo del encuentro “Nicaragua 1979-2019: de la revolución a la insurrección”, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) tanto en la Sede Rodrigo Facio como en las sedes de Occidente y el Pacífico.

– Muchas veces no se toma en cuenta a las poblaciones indígenas a la hora de analizar la crisis nicaragüense, mucho menos a las mujeres indígenas ¿Cómo ha impactado este contexto a las mujeres indígenas? ¿Cómo viven ellas esta crisis?

– Dolores Figueroa (DF): “El tema es que cuando hablamos de la crisis actual de Nicaragua es importante tomar en cuenta que la violencia que sucede hoy en día tiene efectos muy claros y en el caso de las mujeres indígenas de la costa atlántica está relacionado con la falta de acceso a la tierra y a procesos internos de desplazamiento muy fuertes”.

Con esto hago referencia a la invasión a las tierras comunitarias indígenas en gran parte de la costa norte de Nicaragua sobre todo en territorios ancestrales del pueblo Miskito. Se dan encontronazos de violencia en el momento que pobladores campesinos mestizos en busca de un lugar dónde vivir invaden tierras indígenas, porque ellos perciben que son territorios que no son de nadie.

Algunos de estos campesinos van sólos o con familia, pero otros también van auspiciados por algunas fuerzas políticas y parte de esa gente va armada, entonces van empujando a los comunitarios que usan esas áreas y sus recursos naturales para su subsistencia.

Las mujeres son afectadas porque ya no pueden ir a las fincas, ya no pueden ir a recolectar frutos, si van a los ríos a pescar son secuestradas, son hostigadas o son violentadas. A las mujeres se les limita su libertad, se infringe violencia a sus cuerpos.

Los que se quedan en las comunidades son los líderes varones, las mujeres, los ancianos y los niños son desplazados a otros lados que se consideran más seguros, entonces las comunidades comienzan a moverse de manera forzada cada vez más hacia la costa o buscan refugio en cascos urbanos.

Ha habido también un gran acercamiento por parte de defensores de derechos humanos costeños que están tratando de hacer visible el reclamo de paz de estas familias.

– ¿Cómo se expresa la violencia hacia las mujeres indígenas actualmente? ¿A cambiado en algo en los últimos años?

– DF: Yo tengo la perspectiva de que es importante segmentar los hitos históricos en estos 40 años, es un lapso de tiempo muy grande. Para hablar de la afectación de las mujeres indígenas en la costa atlántica es importante hacer una distinción entre el conflicto contrarrevolucionario de los ochentas y el conflicto de invasión de tierras de hoy.

La revolución de los ochentas fue un clima de total hostilidad con presencia militar en las comunidades, donde la gente vivió en carne propia desplazamiento, tortura y hostigamiento debido a la presencia de militares que limitaban su libertad y se sospechaba de ellos por ser indígenas y por supuestamente representar un apoyo para la contra revolucionaria. Todo esto fue propio de la guerra de los ochentas.

Sin embargo, al terminar el conflicto de los ochentas mucha gente intentó reconstruir los daños, recuperarse espiritualmente, en especial los comunitarios indígenas que vivían a lo largo del río Coco (o río Wanki en Miskito), fueron familias que perdieron personas y nunca volvieron a estar unidos. Esa vida anterior no fue posible reconstruirla.

Ocurrió también que alzaron los índices de alcoholismo, drogadicción, o incluso violación en los hogares indígenas. Todo esto fueron manifestaciones de la violencia hacia la mujer.

– ¿Qué postura toman las poblaciones indígenas en el contexto de insurrección actual? ¿Buscan tener un rol activo o prefieren mantenerse distantes?

–DF: Desde 2007 cuando el frente sandinista volvió a tomar poder en el gobierno, se empezó a implementar una nueva política hacia la costa atlántica que descansó en alianzas estratégicas con YATAMA (partido político del pueblo Miskito).

YATAMA controla el 35% del electorado en la costa atlántica, entonces a principios de la campaña electoral hicieron una alianza con Daniel Ortega, quien aseguraba el voto indígena a su favor y ganaba el poder, tal como ocurrió.

Daniel fue al río a pedir disculpas por el enfrentamiento que sucedió en los ochentas y los simpatizantes de YATAMA votaron por él. Pero una vez que llegó al poder él empezó a implementar mecanismos de control político en la costa atlántica, es decir, a violar sistemáticamente el principio de autodeterminación y autonomía política de los pueblos de la costa.

Lo que han vivido los pueblos costeños es como un robo por parte del frente y eso a generado otras dinámicas como que gente del pueblo costeño esté metida en toda una dinámica de especulación de tierras y son tierras indígenas que deberían ser reserva ecológica pero están siendo vendidas a particulares.

Los costeños se oponen a estos procesos con los medios que ellos conocen: denunciar, oponerse y sufrir en carne propia. Ellos denuncian que hay grupos de campesinos mestizos que llegan armados y los obligan a desplazarse.

Ahora bien, en el contexto de las crisis del 2013, los medios de comunicación pusieron mayor énfasis en lo que pasaba en la costa del pacífico, en la figura de los estudiantes en la manifestaciones públicas, lo cual está muy bien porque así el mundo supo del autoritarismo de Daniel.

Pero por otro lado ese enfoque en el pacífico de alguna manera deja en segundo plano lo que sufren los pueblos indígenas de la costa atlántica, es decir, no se conoce, no se sabe, es una situación compleja y además es una región aislada y de escasos recursos. Nadie lo ve.

Nota completa en: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2019/09/19/investigadora-mexicana-a-las-mujeres-se-les-limita-su-libertad-se-infringe-violencia-a-sus-cuerpos.html?fbclid=IwAR2pOxZO5fGQRXV6mFLig53meXFENlLgflOz9s_1R4FxdFmthxAao5Mn8g8

 

CIESAS recibe a la generación 2019 de sus posgrados

CIESAS recibe a la generación 2019 de sus posgrados

Este 29 de agosto, el director del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Fernando Salmerón, inauguró los posgrados 2019 en Antropología Social y Lingüística Indoamericana de este Centro Conacyt.

“Esta inauguración tiene sustento en dos realidades que a mí me parecen fundamentales en el CIESAS: por una parte, es un placer para todos lo que intervenimos en las tareas de formación académica en el CIESAS dar la bienvenida a los representantes del futuro de la antropología que ustedes representan (…) Por otra, esta institución y sus capacidades académicas nos enorgullecen mucho, porque las hemos logrado a fuerza de trabajo constante durante muchos años” comentó el director en su discurso.

Al finalizar la bienvenida del Dr. Salmerón, se dio la palabra al Dr. Luis Reygadas, quien impartió la Conferencia Magistral “El antropólogo como trabajador. Dilemas y perspectivas del mercado laboral de la antropología en México,” en la que dio un panorama actual de la situación a la que se enfrentan los recién egresados de esta disciplina.

Este año CIESAS recibió nuevas generaciones en seis programas, es decir 111 nuevos estudiantes: 40 de doctorado y 71 de maestría. Esto como resultado de un riguroso proceso de selección que, en general, consistió en revisión de anteproyectos, exámenes de conocimientos y entrevistas.

 

Libertad de expresión, libertad en resistencia

Libertad de expresión, libertad en resistencia

En México se han experimentado dos ciclos para construir el derecho a la libertad de expresión. El primero se hizo a lo largo de un proceso de transición a la democracia que tuvo que desmontar de manera paulatina el autoritarismo del sistema político. Una de las piezas más valiosas han sido las discusiones en contra de la censura, un obstáculo que hay que vencer para tener una democracia de opinión, que no ha terminado porque los golpes de censura aún persisten.

Largos esfuerzos se han hecho en contra de la concentración ­mediática y por la defensa del derecho a la información. Con lentitud empezaron a abrirse los espacios mediáticos, y como se hizo la ruta de la transición que se inició en los niveles municipales hasta llegar a la presidencia de la República, así se fueron desbloqueando primero la prensa escrita, después la radio y, por último, la televisión. Pero hay que decirlo, han sido las redes sociales y las nuevas tecnologías las que cambiaron el panorama mediático concentrado y ampliaron las posibilidades para ejercer una libertad de expresión más nutrida y amplia.

El segundo ciclo se dio a partir de la fallida estrategia en contra del narcotráfico, que ha dejado un panorama desolador, de muertes y ­víctimas, y hundió al país en una guerra de la que no hemos podido salir. La libre expresión se volvió objeto de violencia por los ataques a ­periodistas, cuyo oficio en el país se convirtió en uno de los más peligrosos del ­mundo. El crimen y el quiebre de las instituciones encargadas de la impartición de justicia cedieron espacio a la impunidad. Prácticamente, a ningún periodis­ta víctima de dicha violencia se le ha hecho justicia; sólo son casos que se archivan y se abandonan en la inercia del olvido, como sucede con el gran número de desaparecidos cuyos familiares aún buscan tras el paso de los años.

Los derechos, como el de la libertad de expresión, al igual que los ­civiles y políticos, tienen que atenderse de modo permanente, porque en cualquier momento se puede atentar en su contra, sobre todo si no existe un tutelaje legal activo por parte de un Estado de derecho. Hay un ­resultado ­trágico de víctimas de la violencia que ha dejado un alto índice de muertes. De acuer­do con colectivos que defienden los derechos humanos, hay un ­saldo alarmante: entre 2007 y 2018 ha habido más de 130000 ejecuciones, más de 33000 desaparecidos, 1075 fosas clandestinas, 339000 ­desplazados, y dece­nas de periodistas asesinados. Las marcas del ­crimen afectan la ­información y la libertad de expresión; por eso, en México, ejercer el periodis­mo es poner en riesgo la vida, como lo expone la ­organización Perio­distas Sin Fronteras. Conforme a la Clasificación Mundial de la Liber­tad de Expre­sión, México ocupa el lugar 147 de un total de 180 países. Del año 2000 a la fecha, 116 periodistas han sido asesinados en nuestro país, y se registran 24 periodistas desaparecidos. Según la organización ­Artículo19, en 2017 hubo 507 agresiones a la libertad de expresión (hostigamientos, amenazas, ataques, intimidación, privación de la libertad, violencia institu­cional y remoción de contenidos) y 12 asesinatos.

El derecho a la libertad de expresión, que puede ser vulnerado por el poder, como sucedió con la emblemática investigación sobre La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto y el despido ilegal de Carmen Aristegui de su espacio radiofónico, obedece a esquemas de intereses que es necesario cambiar, sobre todo si queremos tener un fortalecimiento democrático.

Sin una conclusión de este proceso de deterioro incremental y frente al inicio de un nuevo gobierno, es posible considerar que el fortalecimiento de los derechos humanos y la libertad de expresión sólo podrán avanzar si se logra una pacificación en el país, un proceso auténtico de justicia transi­cional, en el que todas las víctimas de la violencia, incluidos los periodistas asesinados, puedan tener justicia y recompensa. Al mismo tiempo, es urgente transformar la arbitrariedad que existe entre autoridad y conce­sionarios para evitar casos de censura. Por último, sin una estructura fuerte de medios públicos, que cumplan funciones informativas de Estado, y que puedan apuntalar los espacios plurales y los debates informados, el ejercicio de la libertad de expresión seguirá amenazado y podrá ser vulnerado en cualquier momento, como sucede actualmente.