• Creaciones artísticas para visibilizar la presencia del arte de pueblos originarios en y más allá de sus comunidades

El pasado 28 de octubre se llevó a cabo la segunda sesión del ciclo de conversatorios “La creación artística en lenguas originarias”, en esta ocasión participaron Makaira Waugh (profesor, músico e ilustrador maorí), Juan Sant (rapero, escritor y poeta totonaco), Genner Llanes Ortiz (antropólogo maya), Nicolás Mejía (antropólogo y productor musical) y José Antonio Flores Farfán (investigador del CIESAS).

Juan Sant nació en la Sierra Norte de Puebla y migró a la Ciudad de México a los 15 años, en donde tuvo su primer acercamiento con la cultura hip hop, a través del rap. Desde 2003 comenzó a escribir y hacer visible su experiencia de vivir en la ciudad como indígena. La música de Juan visibiliza las situaciones que viven las personas que migran del campo a la ciudad. Temáticas como la discriminación racial, el abuso y la violencia social que son abordadas en sus letras, mismas que al interpretar incorpora elementos propios de su raíz cultural como son las máscaras, la vestimenta, accesorios y sonidos de la cultura totonaca del norte de Puebla. Su producción en los ámbitos de la música, la poesía y otras artes, sirve para visibilizar su presencia más allá de sus comunidades, donde buscan que sus voces se escuchen como resultado de ese esfuerzo compartido por cada vez más artistas indígenas jóvenes.

Los participantes coincidieron en que estos procesos creativos sirven como poderosos puentes entre los pueblos indígenas hablantes de lenguas originarias y las sociedades dominantes que los discriminan y los excluyen de la vida colectiva, formas muchas veces más efectivas que las que desarrolla la educación formal. Todos expresaron sus expectativas de que su producción artística influya para visibilizar el racismo y la discriminación que sufren los pueblos indígenas en la vida pública, y pasar a construir una “nueva normalidad”, entendida como respeto por la diversidad lingüística y cultural, a través de su disfrute, como una parte constitutiva de la vida cotidiana de la sociedad mayor, reconociéndonos en los espejos profundos que también le proveen de su propia identidad.

Juan-Sant-MMoralesEstos artistas interculturales incorporan a sus producciones artísticas componentes de sus propias identidades, tales como su vestimenta, los sonidos de sus entornos, las voces de sus ancestros que habitan vivas en su oralidad, los símbolos de su memoria común, así como también los cantos de las aves de sus bosques, en constante diálogo con la vida urbana y los procesos de globalización de donde recuperen medios contemporáneos  como las redes sociales para crear entramados de creación y solidaridad artística, concibiéndose como colectivos que también constituyen posicionamientos políticos de fortalecimiento de sus novedosas identidades lingüísticas y culturales, reclamando un justo lugar en la sociedad.

En este sentido, sus mensajes artísticos van más allá de los contextos culturales de sus propias comunidades. Dado que, además de su alto valor artístico, contienen claras cargas simbólicas ancestrales, trascienden a la globalidad y las convierten en glocales.  Por la fuerza de sus obras artísticas logran romper el silencio al que sus comunidades se han visto confinadas por el colonialismo y el neocolonialismo dominantes y así visibilizar sus luchas de maneras seductoras y lúdicas, ejerciendo sus derechos lingüísticos en la práctica y ocupando espacios inéditos para estas lenguas y culturas, fortaleciéndolas.

En su intervención dentro del conversatorio, el profesor Makaira Waugh, se refirió constantemente a categorías propias de la lengua y cultura maorí, como mihi, (agradecimiento, tributo), protocolo con lo que empezó su intervención rindiendo honor  a los ancestros que siempre nos acompañan, el mana con el que nace una persona (autonomía, autoridad), que se relaciona con el manaakitanga (hospitalidad), wairua (espíritu de una persona), kaupapa (agencia, iniciativa), y como éstas sustentan su práctica e intervenciones educativas, sobre todo con niños. En su trabajo constante con niños en talleres de creación musical es vital la recuperación del maorí, lo cual tuvo la oportunidad de hacer extensivo a principios de 2019, generosamente compartiendo su experiencia con niños de comunidades ixcatecas, mixes y triques del estado de Oaxaca con el beneplácito de las propias comunidades y su manaakitanga.

La creación en lenguas originariasEl profesor Makaira, destacó la importancia que en su país, Aotearoa/Nueva Zelanda, tienen las políticas de revitalización lingüística impulsadas desde las demandas y luchas del pueblo maorí, y que el Estado ha tenido que reconocer. Mismas que se manifiestan en la inmersión total en lengua maorí en las instituciones de educación a todos los niveles educativos, desde el preescolar hasta la universidad. El trabajo de Makaira integra el arte, particularmente la música, con contenidos propios de la cosmovisión maorí para suscitar e invitar a los niños a reconocer y afianzar su diversidad lingüística y cultural como parte de su espiritualidad y la riqueza que implica su conexión con la naturaleza, desde un enfoque lúdico y creativo que potencia su mana, afirmando su identidad propia, como poseedoras de la lengua originaria, ocupando el espacio espiritual y el desarrollo de su waiura,  alimentando su bienestar (véase: https://tawsoundgarden.blogspot.com/).

José Antonio Flores Farfán, coordinador del Acervo Digital de Lenguas Indígenas (ADLI) destacó a su vez el hecho de que el maorí, y especialmente la inspiración que supone el trabajo de profesores como Makaira Waugh, constituye un modelo de referencia exitoso de reivindicación lingüística que pasó de la prohibición del maorí hace un par de generaciones a una situación de desarrollo y cultivo del maorí en el sistema educativo y la sociedad en general hoy en día. Al punto en que por ejemplo el propio anglohablante neozelandés incorpora expresiones del maorí en su lengua materna, expresando el respeto que la comunidad maorí ha logrado posicionar en la sociedad neozelandesa mayor con su consecuente valorización y respeto, resonante de la autodeterminación del pueblo maorí en un diálogo intercultural con la sociedad mayor, particularmente con el Estado neozelandés.

Nicolás Mejía, antropólogo formado en el CIESAS, y Juan Sant, destacaron la importancia de la potenciación de la redes sociales, viendo hacia diferentes partes de Latinoamérica y el mundo para ir construyendo comunidades a través de las redes mismas, que hoy en día debido a la pandemia han potenciado la posibilidad de colaboración virtuales y de distintos procesos creativos que las hacen tangibles, como colaboraciones interculturales entre creadores de distintos países y pueblos originarios. Nicolás añadió que hoy día el rap como herramienta didáctica es un movimiento creciente que ojalá tomara carta de naturalización en el sistema educativo, en la medida en que es una herramienta muy poderosa para la socialización y el aprendizaje de los jóvenes.

Asimismo, puntualizó el esfuerzo que hacen los creadores en lenguas originarias, , resaltando el trabajo que realiza Juan Sant y Nicolás Mejía, por conectar a las comunidades con el mundo occidental que las discrimina, creando comunidades interculturales más inclusivas y respetuosas a través de la memoria viva de sus lenguas.

Finalmente, los raperos, músicos e investigadores que participaron en esta segunda sesión del conversatorio, coincidieron en que su trabajo es intercultural en la medida en que contiene diversas expresiones, tanto propias como otras que proceden de matrices culturales y redes diversas, que se adhieren a su identidad como resultado tanto de los procesos migratorios, como de múltiples realidades complejas y contactos multilaterales en la nueva normalidad virtual aludida.

Finalmente se hizo una invitación a seguir fortaleciendo colaboraciones colectivas e ir construyendo comunidades más allá de barreras y muros cerrados, como parte de un movimiento que fluye más allá de las adversidades que los pueblos originarios han sido tan creativos enfrentado día a día, y de los que tenemos todavía mucho que aprender.