En las últimas tres décadas un fenómeno ha sido presa en la sociedad mexicana: la desaparición forzada en sus diversas manifestaciones. En un marco general de violencia extrema, hemos sido testigos del proceso de revictimización de luchadores sociales, estudiantes, defensores de derechos humanos y activistas transnacionales mediante la pedagogía de terror que implica la desaparición forzada. La desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos ubicada en el municipio de Ayotzinapa (Guerrero, México), fue el evento histórico que visibilizó la máxima expresión de la crisis social e institucional durante el régimen de la Presidencia de Enrique Peña Nieto.

Un evento histórico que puso en debate el sujeto de la desaparición forzada, las fosas clandestinas, la crisis de los dispositivos de justicia jurídica, las políticas de seguridad nacional, el aumento de actores militares en los espacios públicos, y la emergencia de una sociedad civil que exige la aparición con vida de sus familiares.

Al respecto, hemos conversado con la antropóloga feminista descolonial Rosalva Aída Hernández Castillo para abordar la situación actual de las víctimas de desaparición forzada, y la organización de la sociedad civil como respuesta a la impunidad y el vacío institucional con relación a esta nueva economía de terror y de miedo que produce el secuestro como característica del narco estado mexicano.

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