¿Sabías que el 99.8 por ciento de las personas dedicadas al trabajo doméstico remunerado no cuenta con un contrato por escrito?

La vulnerabilidad y precariedad laboral hacia las mujeres (y hombres) que se dedican a la limpieza y a los cuidados del hogar es una realidad. A pesar que 12 países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay hayan firmado la ratificación del convenio 189 de la OIT, México se ha mantenido al margen; suscribirlo significaría el reconocimiento a los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar y la creación de espacios de trabajo dignos.

Séverine Durin, investigadora del CIESAS Noreste, se pregunta por qué en México prevalece la resistencia a reconocer que las trabajadoras del hogar deben tener los mismos derechos laborales que en cualquier otro trabajo. Las respuestas las plantea en su libro Yo trabajo en casa. Trabajo del hogar de planta, género y etnicidad en Monterrey.

Desde una visión antropológica, histórica y de género, Séverine entreteje la realidad política y social con las historias de vida de las mujeres indígenas que se dedican a esta labor en la entidad. Asimismo, devela las condiciones en las que se desarrolla el trabajo de planta y cómo es que con el paso del tiempo la percepción de las mujeres ante este trabajo se ha modificado.

A lo largo de la lectura deja en claro la condición particular de la mitad de trabajadoras del hogar: son indígenas, migrantes y atraviesan por procesos de racialización, estratificación y etnización.

Hoy, 22 de julio, al conmemorar el Día Internacional del Trabajo Doméstico buscamos reflexionar con este libro para reivindicar los derechos de quienes desempeñan esta labor de manera remunerada y no remunerada.

Encuentra esta publicación en las sedes del CIESAS y en nuestra Librería virtual.

Texto escrito por: Edith Díaz